La Santa Sede quedó envuelta en una fuerte controversia internacional luego de que el papa León XIV concediera la Gran Cruz de la Orden Pontificia de Pío IX al embajador iraní ante el Vaticano, Mohammad Hossein Mokhtari. La distinción, considerada una de las máximas condecoraciones diplomáticas activas del Vaticano, fue formalizada mediante un diploma firmado por el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin.
La noticia comenzó a circular con gran fuerza en las últimas horas en medios iraníes y portales católicos, generando un inmediato rechazo de activistas de derechos humanos y sectores políticos occidentales. El gesto resulta particularmente polémico debido al historial represivo de la teocracia iraní y al asesinato de más de 40.000 iraníes durante la brutal represión ejecutada por el régimen contra manifestantes a comienzos del año.

Distintos activistas calificaron el reconocimiento como una “ceguera moral” y un “insulto” hacia las víctimas del autoritarismo iraní. Desde Irán, en cambio, los medios oficiales interpretaron la condecoración como una señal de legitimidad internacional y un gesto político favorable de parte del Vaticano. Portales vinculados al régimen destacaron el reconocimiento otorgado al embajador y lo presentaron como una muestra del fortalecimiento de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y Teherán.









