La Fuerza Aérea de Polonia interceptó un avión de reconocimiento electrónico ruso que volaba sobre aguas internacionales del mar Báltico, a unos 30 kilómetros de la costa polaca, en un nuevo episodio de tensión entre Rusia y los países miembros de la OTAN.
Según informó el Ministerio de Defensa polaco, dos cazas despegaron para identificar la aeronave, que no había presentado un plan de vuelo y mantenía apagado su transpondedor, el dispositivo que permite a los sistemas civiles de control aéreo identificar un avión.
La aeronave interceptada fue identificada como un Ilyushin Il-20, un avión de reconocimiento electrónico utilizado por las Fuerzas Aeroespaciales rusas para recopilar información sobre radares, comunicaciones y sistemas de defensa aérea.
De acuerdo con las autoridades polacas, el aparato permanecía en espacio aéreo internacional y no llegó a violar la soberanía del país. Tras ser localizado y contactado por los pilotos polacos, el avión modificó su trayectoria y regresó en dirección a territorio ruso.
El ministro de Defensa de Polonia, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, afirmó que se trató del primer intento en mucho tiempo de una aeronave rusa de aproximarse a la frontera marítima polaca con el objetivo de obtener información sobre los sistemas de defensa aérea desplegados por el país. El funcionario sostuvo que este tipo de operaciones forma parte de las actividades de reconocimiento que Rusia desarrolla de manera habitual en las proximidades de los países de la OTAN.
Por su parte, el Mando Operacional de las Fuerzas Armadas de Polonia explicó que la interceptación se realizó siguiendo los procedimientos establecidos para este tipo de incidentes.
Las autoridades señalaron que las misiones de identificación de aeronaves que vuelan sin cumplir las normas internacionales son una práctica habitual dentro del sistema de vigilancia aérea de la OTAN y tienen como objetivo garantizar la seguridad del espacio aéreo de los países aliados.
El mar Báltico se ha convertido en uno de los principales focos de tensión entre Rusia y la Alianza Atlántica desde el inicio de la guerra en Ucrania. Durante los últimos meses, Polonia y otros países de la región han informado sobre repetidos vuelos de aeronaves militares rusas con los transpondedores apagados o sin planes de vuelo registrados, lo que obliga a desplegar cazas para identificarlas y monitorear sus movimientos.
Las autoridades polacas sostuvieron que continuarán reforzando la vigilancia sobre su espacio aéreo y mantendrán la coordinación con los demás miembros de la OTAN para responder a este tipo de incidentes. El episodio se suma a otros registrados este año en el mar Báltico, una región donde la actividad militar de ambas partes continúa siendo objeto de estrecho seguimiento.