Una catástrofe natural golpeó este miércoles 26 de agosto a la región del Himalaya. Al menos 98 personas murieron y cientos permanecen desaparecidas después de que una violenta inundación repentina afectara la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet, en China. El distrito nepalí de Rasuwa se encuentra entre los sectores más castigados.
La fuerza del agua y el barro arrasó viviendas, carreteras, puentes y proyectos hidroeléctricos. En territorio tibetano, el desastre también alcanzó el puerto de Gyirong, uno de los principales pasos terrestres de la región, donde quedaron interrumpidas rutas, comunicaciones y conexiones eléctricas.
Sin embargo, una de las principales preguntas surgidas después de la tragedia es qué provocó una crecida de semejante magnitud. A diferencia de otras inundaciones repentinas, las primeras evaluaciones indican que las lluvias locales no serían suficientes para explicar lo sucedido.
Los especialistas investigan una compleja cadena de fenómenos naturales que habría comenzado en las zonas de gran altitud: una avalancha de hielo y rocas habría caído sobre un río, bloqueado temporalmente su curso y provocado la acumulación de una enorme cantidad de agua que posteriormente descendió de manera abrupta por el valle.
Qué provocó las inundaciones entre Nepal y el Tíbet
Las investigaciones todavía se encuentran en una etapa preliminar. Sin embargo, datos satelitales analizados por la Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal detectaron indicios de un deslizamiento de nieve y rocas en la frontera entre Nepal y China que podría estar directamente relacionado con la inundación.
Una de las hipótesis es que un sismo registrado en la región haya desencadenado una avalancha de hielo y rocas sobre el río Lhende Khola, un curso de agua que atraviesa esta región montañosa.
El mecanismo puede generar consecuencias devastadoras. Cuando una avalancha o un deslizamiento cae sobre un río en un valle estrecho, los escombros pueden comportarse como una represa natural. El agua continúa llegando, pero queda retenida detrás de ese obstáculo.
Si esa barrera cede, el agua acumulada puede liberarse prácticamente de golpe y avanzar río abajo acompañada por barro, piedras, hielo y otros materiales. El resultado es una inundación repentina de enorme poder destructivo, capaz de arrasar construcciones en cuestión de minutos.
Liz Stephens, profesora de Riesgos Climáticos y Resiliencia de la Universidad de Reading, explicó que en Nepal y el Tíbet este tipo de desastres puede responder a una sucesión de amenazas que incluye deslizamientos, avalanchas y desbordamientos repentinos de lagos glaciares, lo que dificulta considerablemente su anticipación.