La víctima, de 33 años, estaba ebria y sola en una playa de Brighton cuando fue atacada; el acusado, de 25 años, negó los cargos y sostuvo que grabó el hecho para “protegerse”, mientras la fiscalía asegura que no podía prestar consentimiento.
El avance de políticas migratorias laxas en Europa vuelve a quedar bajo la lupa tras un caso judicial que sacude al Reino Unido y reabre el debate sobre seguridad, integración y consentimiento. En medio de una creciente preocupación por delitos vinculados a inmigrantes ilegales, el testimonio de uno de los acusados en un juicio por violación grupal enBrighton generó fuerte conmoción pública por sus declaraciones.
El proceso judicial contra tres inmigrantes ilegales solicitantes de asilo continúa este jueves con la declaración de uno de los imputados, cuyas palabras encendieron la polémica. Según informó Daily Mail, Karin Al-Danasurt, de 25 años al momento de los hechos, afirmó durante el interrogatorio que «la violación es sexo», al ser consultado por la fiscalía sobre su comprensión del consentimiento. A pesar de la gravedad de la acusación, el acusado negó los cargos y sostuvo que grabó el episodio con el objetivo de reunir pruebas y protegerse.
Brighton
De acuerdo con el testimonio presentado ante el jurado, los hechos habrían ocurrido durante la madrugada del 4 de octubre del año anterior en una playa de Brighton. La víctima, una mujer de 33 años cuya identidad permanece bajo protección, habría sido agredida por los tres acusados mientras se encontraba sola, en estado de inconsciencia y bajo los efectos del alcohol, lo que —según la fiscalía— le impedía prestar consentimiento.
La acusación sostiene que los imputados trataron a la mujer “como un objeto” y la utilizaron para su propio entretenimiento. En ese contexto, Karin Al-Danasurt insistió en que lo que presenció era «sexo», sin reconocer la ausencia de consentimiento como un factor determinante.
Durante su declaración, el acusado explicó que grabó a sus dos acompañantes, identificados como Ibrahim Alshafe y Abdulla Amih Ahmadi, mientras estos mantenían relaciones con la víctima. Al ser interrogado sobre la diferencia entre relaciones consentidas y no consentidas, afirmó —a través de un intérprete— no comprender plenamente la pregunta. Aun así, reiteró que, según su percepción, «no escuchó nada ni vio señales de consentimiento», describiendo a la mujer como incapaz de responder.
La fiscalía presentó como prueba grabaciones y material audiovisual presuntamente captado por el propio acusado, así como indicios de ADN que vincularían a los otros dos imputados con la víctima. Estos elementos refuerzan la hipótesis de la acusación sobre la participación activa de los tres hombres en el ataque.
Karin Al-Danasurt
Asimismo, el tribunal escuchó que los acusados compartían alojamiento en un hotel destinado a solicitantes de asilo y que, tras el incidente, continuaron realizando actividades sociales conjuntas, lo que —según la fiscalía— resulta incompatible con la versión defensiva de Karin Al-Danasurt.
El caso también incluye referencias a actividades previas, como la asistencia a un club nocturno antes del traslado a la playa donde ocurrieron los hechos. Por su parte, la defensa insiste en que el acusado intentó intervenir y que su rol se limitó a registrar lo sucedido. El desarrollo del juicio no solo definirá responsabilidades penales, sino que también vuelve a colocar en el centro del debate europeo las consecuencias de modelos migratorios que, según sectores críticos, han priorizado criterios ideológicos por sobre la seguridad ciudadana.