China mantiene detenido desde hace casi dos años al sismólogo estadounidense Chen Youlin bajo acusaciones de espionaje, en un caso que vuelve a generar fuertes cuestionamientos sobre la falta de transparencia del sistema judicial del régimen de Xi Jinping y el uso de cargos relacionados con la seguridad nacional contra ciudadanos extranjeros y académicos. La familia del científico decidió hacer pública su situación al considerar que las gestiones diplomáticas no han dado resultados y que existe una creciente preocupación por su estado de salud.
Chen, de 54 años, fue arrestado en noviembre de 2024 durante un viaje privado a Pekín para visitar a familiares. Nacido en China y nacionalizado estadounidense en 2011, reside en Boston, Massachusetts, donde ha desarrollado una carrera como especialista en sismología aplicada a la detección de pruebas nucleares.
Actualmente, es el único ciudadano estadounidense clasificado por Washington como ''detenido injustamente'', una designación reservada para casos en los que el Gobierno de Estados Unidos considera que una persona permanece encarcelada por motivos políticos o arbitrarios.
Un científico estadounidense fue detenido por el régimen de Xi Jinping tras realizar investigaciones sobre pruebas nucleares clandestinas de Corea del Norte
El científico ha participado durante años en proyectos financiados por autoridades estadounidenses para mejorar los sistemas de monitoreo sísmico capaces de detectar ensayos nucleares clandestinos. Su trabajo se ha concentrado especialmente en Asia, donde Corea del Norte continúa siendo el único país que realiza pruebas nucleares subterráneas de forma abierta.
Entre sus investigaciones figura un estudio desarrollado en 2020 que analizó registros sísmicos obtenidos en varios países asiáticos, incluida China, con el objetivo de perfeccionar las técnicas internacionales de detección y estimación de explosiones nucleares.
Pese al carácter científico y ampliamente conocido de esas investigaciones, las autoridades chinas lo acusan de espionaje, un delito que en el sistema judicial del país puede acarrear condenas de cadena perpetua e incluso la pena de muerte.
El régimen de Kim Jong-un es actualmente el único país que realiza pruebas nucleares subterráneas de forma abierta
Su esposa, Rong Yufang, también sismóloga, rechazó categóricamente las acusaciones y afirmó que toda la labor de Chen se desarrolló de manera abierta y en colaboración con investigadores chinos.
''La afirmación de que realizó actividades de espionaje es incorrecta e incompatible con el carácter público y colaborativo de todo el trabajo que ha desarrollado'', sostuvo en un comunicado difundido por la organización Global Reach, dedicada a promover la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos en el extranjero.
Según explicó Rong, la familia decidió romper el silencio tras comprobar que no existían señales de una posible liberación por parte del Gobierno chino.
Además, denunció que durante los primeros 13 meses de detención su esposo no pudo reunirse con un abogado y que fue interrogado más de un centenar de veces por las autoridades, circunstancias que han despertado nuevas críticas hacia el sistema judicial controlado por el Partido Comunista Chino, frecuentemente cuestionado por organizaciones internacionales de derechos humanos debido a la falta de garantías procesales en casos considerados sensibles para el régimen.
La esposa de Chen afirmó que hace más de un año no puede ver a su abogado y advirtió sobre preocupaciones de su estado de salud
La preocupación también se centra en el estado de salud del investigador. De acuerdo con la Fundación Foley, otra organización estadounidense dedicada a asistir a ciudadanos detenidos en el extranjero, Chen padece diabetes, hipertensión y colesterol elevado, enfermedades que requieren atención médica constante.
Su esposa aseguró que lleva más de 600 días sin poder hablar con él y teme que no esté recibiendo el tratamiento adecuado mientras permanece encarcelado.
Otras organizaciones sostienen además que dentro del gobierno estadounidense existen sospechas de que el arresto podría estar relacionado con el interés de las autoridades chinas por obtener información sobre las metodologías utilizadas por Estados Unidos para detectar pruebas nucleares clandestinas.
Éstas consideran que la experiencia de Chen en sistemas avanzados de monitoreo sísmico podría ofrecer a Pekín información útil para desarrollar mecanismos destinados a dificultar la detección internacional de eventuales ensayos nucleares.
Estas sospechas se producen en un contexto de crecientes tensiones entre Washington y Pekín respecto al desarrollo del arsenal nuclear chino. Aunque el régimen de Xi Jinping rechazó las acusaciones, los servicios de inteligencia estadounidenses sostienen desde hace años que China está ampliando rápidamente sus capacidades nucleares.
Varias organizaciones han advertido que el régimen de Xi Jinping utiliza las detenciones arbitrarias para extraer información para obtener información de metodologías de investigación estadounidenses
Durante el primer mandato del presidente Donald Trump, Estados Unidos llegó incluso a acusar a China de realizar pruebas nucleares subterráneas encubiertas en la instalación de Lop Nur, en el noroeste del país. Pekín negó esas denuncias y las calificó de infundadas y políticamente motivadas.
El caso de Chen también ha despertado preocupación entre legisladores estadounidenses. El senador demócrata Edward Markey afirmó que el trato recibido por el científico perjudica gravemente la cooperación académica entre ambos países y podría desalentar futuras colaboraciones internacionales.
Markey expresó su esperanza de que una mayor atención pública contribuya a presionar al gobierno chino para liberar al investigador.
El presidente Donald Trump ha acusado también al régimen de Xi Jinping de realizar pruebas nucleares subterráneas
La detención de Chen no constituye un caso aislado. Hace apenas un mes, Pekín confirmó el arresto de otro académico estadounidense, Min Zin, director de un centro de estudios especializado en Myanmar, también acusado de espionaje y de poner en peligro la seguridad nacional china.
La reiteración de este tipo de procesos refuerza las críticas de gobiernos occidentales y organizaciones de derechos humanos, que denuncian el uso cada vez más frecuente de acusaciones de seguridad nacional por parte del régimen de Xi Jinping como herramienta de presión política, en un sistema judicial caracterizado por su escasa transparencia y por ofrecer limitadas garantías para los acusados.