El presidente derechista de Bolivia, Rodrigo Paz, declaró el estado de excepción en todo el país para liberar las rutas bloqueadas, recuperar el abastecimiento y establecer el orden, luego de más de 50 días de protestas impulsadas por sectores sindicales, campesinos y demás agrupaciones de extrema izquierda alineadas con el pedófilo Evo Morales.
La decisión fue anunciada tras semanas de tensión, desabastecimiento y cortes en carreteras estratégicas que afectaron el traslado de alimentos, combustible, medicamentos y atención médica. Según el Gobierno boliviano, la crisis dejó 16 muertos, de los cuales 13 fallecieron por no haber recibido atención médica oportuna a raíz de los bloqueos.











