Las elecciones legislativas dejaron un Parlamento fragmentado. El bloque encabezado por Netanyahu obtuvo 53 de los 120 escaños, mientras que el espacio opositor liderado por Eisenkot consiguió 48. Las dos principales formaciones árabes, la Lista Conjunta y la Lista Árabe Unida (Ra'am), reunieron 19 bancas, una representación conseguida debido a la financiación de Estados árabes.
En paralelo a las negociaciones políticas, Netanyahu y su partido, Likud, lanzaron acusaciones sobre presuntas irregularidades que habrían afectado el resultado electoral. El primer ministro sostuvo que los partidos árabes habrían obtenido parte de sus avances mediante fraude y denunció una posible intervención de actores extranjeros.













