Los terroristas eligen el camino de la muerte "con tal de no favorecer a Donald Trump"
Compartir:
El secretario general de Hezbollah, Naim Qassem, volvió a rechazar la posibilidad de negociaciones directas con Israel, argumentando que implicarían una concesión política que beneficiaría al primer ministro Benjamin Netanyahu y al presidente estadounidense Donald Trump.
En su declaración, insistió en que solo acepta canales indirectos y acusó a Israel de violar el alto el fuego en múltiples ocasiones, una afirmación no verificada de forma independiente.
Desde la perspectiva israelí, estas declaraciones buscan desviar la atención de la actividad militar constante de Hezbollah en el sur del Líbano, una región que, según Israel, el grupo ha convertido en una plataforma de ataques bajo el respaldo de Irán. Tanto Israel como Estados Unidos consideran a Hezbollah una organización terrorista que desestabiliza la región.
En paralelo, las Fuerzas de Defensa de Israel informaron sobre una serie de ataques selectivos contra infraestructura del grupo durante el fin de semana, en respuesta a repetidas violaciones del alto el fuego. El ejército israelí también emitió advertencias a civiles en zonas específicas, instándolos a evacuar antes de las operaciones, en un esfuerzo por minimizar daños colaterales.
El Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y el presidente de EEUU, Donald Trump
Las fuerzas israelíes señalaron además que eliminaron a diez combatientes armados de Hezbollah en incidentes recientes, tras identificarlos operando cerca de tropas israelíes. En otra operación, la unidad de élite 888, conocida como “Ghost”, desmanteló una posición de lanzamiento lista para ser utilizada y destruyó depósitos de armas.
Durante la noche del lunes, la Fuerza Aérea Israelí atacó nuevamente objetivos de Hezbollah tras el lanzamiento de un misil antitanque contra soldados israelíes. No se reportaron heridos, y el ejército afirmó haber neutralizado rápidamente la amenaza.
Mientras tanto, líderes políticos libaneses aliados de Hezbollah reiteraron que no habrá negociaciones sin un cese total de las hostilidades. Sin embargo, Israel y Estados Unidos sostienen que cualquier proceso diplomático requiere primero el fin de las provocaciones armadas y la retirada de la infraestructura militar del grupo en la frontera.
El intercambio de acusaciones refleja una situación frágil, donde Israel insiste en su derecho a defender a su población, con el respaldo de Washington, frente a amenazas persistentes en su frontera norte.