La medida provocó una fuerte caída en los mercados, especialmente en sectores sensibles como el energético.
A pesar de la volatilidad, Slim no fue el único en tomar riesgos calculados.
La familia Persson, propietaria de la cadena de moda H&M, invirtió 78 millones de dólares en su propia empresa. Mientras que la dinastía Lundin, con sede en Canadá, incrementó su participación en Lundin Mining con una inyección de capital de 16 millones de dólares. Estas inversiones ocurrieron entre el 2 y el 4 de abril, en pleno desplome bursátil.













