El gobierno sin reacción ante la tormenta
Frente al colapso del peso y la caída bursátil, el gobierno federal no emitió ninguna postura oficial. No hubo conferencia, ni plan de contención, ni mensaje institucional.
Sheinbaum guardó silencio mientras los mercados reaccionaban con brutalidad.
La Secretaría de Hacienda tampoco presentó medidas. La pasividad gubernamental volvió a dejar sola a la economía mexicana en medio de una crisis externa. Mientras las potencias se disputan el control comercial global, México no tiene estrategia ni margen de maniobra.
México arrastra viejos vicios y nuevos riesgos
Analistas advierten que si el conflicto arancelario continúa, los efectos sobre México podrían intensificarse.
El país depende de las exportaciones, del comercio con EE.UU. y de inversiones sujetas a la confianza externa. Sin dirección económica clara, el país queda atrapado entre la inestabilidad global y la inacción interna.
El golpe bursátil es solo el principio.
Si no hay respuestas inmediatas, las consecuencias se trasladarán al empleo, la inflación y el poder adquisitivo. El peso ya da señales de alarma, y el gobierno sigue dormido.
Mientras el mundo ajusta su economía a los nuevos choques, México apenas se acomoda al discurso.
Y en ese discurso, las cifras rojas no caben. Pero en la realidad, ya lo estamos pagando.