Ese proyecto escular toma más relevancia ahora. Según cifras oficiales, México es hoy el segundo mayor expulsor de migrantes a Estados Unidos. La fuga de talento y de manos trabajadoras es una realidad que enfrenta nuestro país. Jóvenes de la olvidada clase media y media alta abandonan el país porque aquí, además de enfrentar violencia y falta de empleo formal, sienten que sostienen sobre sus hombros un sistema que solo les quita.
Morena presume sus programas sociales y están convencidos de que son necesarios, pero en el fondo son un lastre para el futuro. Cada peso destinado a pensiones sin sustento es un peso menos para crear empleos o invertir en desarrollo. Y, mientras tanto, se castiga a quienes aún producen y se incentiva la dependencia del Estado.
Una bomba a punto de estallar
Si nada cambia, el sistema colapsará. Cada año hay menos jóvenes cotizando y más adultos mayores dependiendo de ayudas. No es sostenible. Y lo más grave es que esta crisis no solo es financiera, también es moral. Morena está hipotecando el futuro de quienes hoy deberían estar construyendo sus vidas.















