La violencia en México no solo persiste, sino que está evolucionando hacia formas cada vez más brutales bajo la mirada cómplice de Sheinbaum y sus lacayos legislativos. La reciente revelación de un campo de exterminio en Teuchitlán, Jalisco, donde se han encontrado cientos de restos humanos, es una prueba irrefutable de que el país ha sido tomado por la violencia criminal. Más allá de la estadística, estos hallazgos reflejan la descomposición de un Estado incapaz de garantizar seguridad y justicia.
Este no es un caso aislado. En Guanajuato, Michoacán, Zacatecas y Veracruz se han descubierto cientos de fosas clandestinas en los últimos años. La impunidad sigue siendo la norma: más del 95 % de los homicidios dolosos no se resuelven. La violencia ya no es solo un problema de ciertas regiones, sino un fenómeno nacional.
Las cifras detrás del horror
En 2023, México registró más de 30,000 homicidios dolosos, lo que equivale a un promedio de 82 asesinatos al día. Si esta tendencia continúa, al final del sexenio de Claudia Sheinbaum, en 2030, México podría acumular más de 180,000 asesinatos adicionales.












