Una conexión empresarial entre Caracas y Ciudad de México vuelve a levantar sospechas. Altagracia Gómez Sierra, heredera del grupo Minsa y actual asesora económica del gobierno federal, ha sido señalada por aprovecharse de regímenes autoritarios para favorecer a su empresa familiar. Primero en Venezuela, a través de las polémicas cajas CLAP; ahora en México, mediante contratos millonarios con Segalmex, DICONSA y otros programas sociales.
Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), creados por el régimen de Nicolás Maduro, fueron presentados como un programa para combatir el hambre. Sin embargo, Transparencia Venezuela ha documentado que el programa CLAP es un mecanismo de corrupción estructural. Señalan sobreprecios, mala calidad en los productos y un uso político de la comida para controlar a la población.

El nexo mexicano con las despensas del chavismo
Investigaciones de Armando.info documentaron cómo el régimen venezolano operaba a través de intermediarios —como Alex Saab y Álvaro Pulido— para adquirir productos en México. Entre las compañías mexicanas involucradas destaca El Sardinero, que llegó a exportar casi 100 mil toneladas de alimentos a Venezuela en tan solo seis meses.
El Sardinero no fabricaba todo, sino que ensamblaba los paquetes comprando productos de diversas marcas, entre ellas, Minsa. Reportajes y testimonios en redes sociales muestran que productos de Minsa llegaron a las cajas CLAP. Esto vincula a la familia Gómez con un programa denunciado por su opacidad y uso político.
En noviembre de 2024, Altagracia Gómez fue nombrada presidenta del Consejo Asesor Empresarial del gobierno federal para temas de desarrollo económico. A la par, continúa como presidenta del Consejo de Administración de Minsa, una de las principales proveedoras de harina de maíz al gobierno.










