Los microrreactores modulares compactos ya no son una promesa lejana. En distintos puntos del planeta se construyen o se ponen a punto máquinas que cambian la escala de la energía nuclear y permiten llevarla a lugares donde las centrales tradicionales resultan inviables.
GE Vernova Hitachi avanza con el reactor BWRX-300 en Darlington, Canadá. En China, el Linglong One de 125 MW entró en la fase de puesta en servicio. En Estados Unidos avanzan los proyectos Natrium de TerraPower y Hermes de Kairos. En el Reino Unido, la administración autorizó los tres primeros reactores SMR de Rolls-Royce, que se instalarán en Wylfa.
Estas unidades representan un cambio de paradigma frente a las enormes y carísimas centrales convencionales. Ya no se trata solo de reducir el tamaño: se busca fabricar en serie, transportar con facilidad y poner en marcha en plazos mínimos.











