Laje sostuvo que los kirchneristas legitimaron la narrativa internacional contra la Argentina, luego del Mundial y advirtió sobre una ofensiva de la agenda woke contra el país.
La Argentinaha sido víctima de una ofensiva de guerra psicológica sin precedentes, diseñada para socavar el orgullo nacional y justificar el robo de la final del Mundial 2026. El politólogo y presidente de la Fundación Faro, Agustín Laje, realizó un impecable análisis donde revela que la campaña de odio internacional no es un fenómeno aislado, sino una operación orquestada que encontró en el kirchnerismo a su principal aliado interno.
Según Laje, los sectores ligados al anterior régimen han sido una “pieza fundamental de la campaña antiargentina”, validando la “agenda woke” que hoy nos acusa falsamente de racistas.
Agustín Laje
Agustín Laje sostiene que esta campaña de descrédito comenzó a gestarse en 2022, cuando medios globalistas como The Washington Post cuestionaron la falta de jugadores negros en la Selección, bajo una interpretación que el intelectual tilda de “insólita”.
Lo verdaderamente grave, según denuncia el director de la Fundación Faro, es que el principal diario de la izquierda en el país, Página 12, se hizo eco inmediato de esta narrativa, afirmando que la Argentina era un país “completamente racista” y que nuestra sociedad poseía una “matriz cultural que urge desarmar”.
Este discurso de “violencia racial” y “deudas pendientes” fue alimentado durante la gestión de Alberto Fernández, otorgándole “especial crédito” desde el Estado para generar un descrédito internacional.
El propio Presidente Javier Milei validó este análisis de Laje al calificar su mensaje como “absolutamente cierto” en redes sociales, reafirmando que el kirchnerismo fomentó el odio contra Lionel Messi y alimentó la mentira de que la Selección ganaba gracias a los favores de la FIFA.
En su intervención, Laje no dudó en identificar con nombre y apellido a los responsables de legitimar este ataque desde el interior del país. Apuntó directamente contra periodistas y comunicadores como Diego Brancatelli, Julia Mengolini y Florencia Peña, a quienes calificó de “mercenarios ensobrados” que desde el primer día desearon el fracaso del equipo nacional.
El foco de la denuncia también recayó sobre influencers funcionales a regímenes dictatoriales, destacando el caso de Michelo (o Michel). Laje lo describió como un “promotor del socialismo del siglo XXI” y un “chavista lamentablemente argentino” que lideró una campaña orquestada en redes sociales. Entre los actos de traición citados, se encuentran:
Michelo afirmó que el partido contra Egipto fue un “robo de la FIFA”.
La influencer kirchnerista Juana Politizada llegó a decir textualmente: “si tu ídolo es Messi no te corre sangre Argentina por las venas”.
Agustín Laje
El periodista de izquierda Juan Alonso cuestionó los festejos argentinos alegando que el Mundial se realizaba en un país gobernado por Donald Trump, a quien acusó de “saquear la Argentina a través del presidente Javier Milei”.
Como respuesta a este clima de hostilidad alimentado por quienes disfrutan de los beneficios del país mientras lo insultan, Agustín Laje respaldó la decisión del Gobierno nacional de avanzar hacia el “arancelamiento de la salud y la educación” para extranjeros.
El intelectual fue tajante al afirmar que es necesario cobrarles “precisamente por ser extranjeros”, ya que muchos vienen al país a estudiar y curarse gratis para luego volver a sus naciones y “tomarnos de estúpidos”.
Esta medida, que el gobierno de Javier Milei ya habilitó por decreto, es vista como una herramienta de justicia para que los recursos sean destinados “prioritariamente a los argentinos” que sostienen el sistema.
La indignación popular alcanzó su punto máximo al verse videos de estudiantes extranjeros en la UBA —donde se difunden los discursos de la casta académica— burlándose de la derrota nacional y de la “Causa Malvinas”.
Mientras los “payasos de Brancatelli y Mengolini” intentan negar la existencia de una campaña coordinada, los datos revelan que se utilizaron bots vinculadas a casas de apuestas y cuentas anónimas en X para manipular el algoritmo y difundir odio.
Frente a este cerco globalista, la figura de Agustín Laje emerge como un baluarte de la “unificación nacional” contra el relato progresista que intentó invisibilizar el despojo deportivo y político sufrido por la Argentina,. Bajo el liderazgo de Milei, la Nación ha decidido dejar de financiar a sus enemigos y defender, con la verdad y la libertad, su lugar en el mundo.