Los servidores públicos carecerían de acceso a baños y estarían “virtualmente tirados” en la vía pública.
Ante la supuesta falta de suministros de agua y comida por parte del Estado, los agentes se habrían visto obligados a comprar alimentos con dinero propio.
Esta crisis operativa pondría el foco sobre la figura de Axel Kicillof y su ministro de Seguridad, Javier Alonso, quienes habrían diseñado un operativo que algunos sectores calificarían como un “cerrojo táctico” desalmado. Las críticas apuntarían a la matriz cultural del gobernador, señalando que su formación en Londres y su origen en colegios elitistas lo habrían distanciado del padecer popular, ejecutando una gestión que no tendría nada que envidiarle al ajuste que el propio kirchnerismo critica.











