El acusado arrojó bombas molotov contra dos instituciones vinculadas a la comunidad judía de La Plata en ataques registrados por cámaras de seguridad y que provocaron daños materiales en los edificios atacados.
La Policía de laprovincia de Buenos Aires procedió finalmente a la detención de un hombre de 57 años, identificado oficialmente como M. Ángel Alberto, de nacionalidad argentina y quien se desempeñaba como vendedor ambulante. El sospechoso fue localizado en su domicilio de La Plata gracias a una investigación de la Dirección de Contraterrorismo que incluyó el análisis exhaustivo de cámaras de seguridad.
Al momento del allanamiento, las fuerzas de seguridad se toparon con un verdadero arsenal de guerra que el imputado guardaba sobre su cama mientras dormía: una carabina calibre .22 marca Mahely modelo M45, un pistolón de dos caños calibre 16 sin numeración y un revólver calibre .38 marca Smith & Wesson.
Imagen tomada desde una cámara de seguridad
Además de las armas de fuego, el inventario del individuo integrante de la delincuencia que florece en el territorio de Kicillof incluyó:
Cartuchos calibre 16.
Proyectiles de 9 milímetros.
Municiones .380.
20 proyectiles calibre .22 largo.
Una bomba molotov casera compuesta por un frasco de vidrio con líquido inflamable y un mechero artesanal, lista para un nuevo atentado.
Este individuo está acusado de haber perpetrado al menos dos ataques directos contra instituciones emblemáticas. El primer hecho ocurrió la madrugada del 30 de abril en el Centro Literario Israelita y Biblioteca Max Nordau, situado en calle 11 entre 58 y 59.
El molotov arrojado contra la sinagoga
Allí, el atacante arrojó un artefacto incendiario contra una ventana del primer piso, provocando daños materiales visibles en la fachada y la rotura de vidrios. Pocos días después, el 3 de mayo, el blanco fue la sinagoga Beit Jabad, en calle 16 entre 46 y 47, donde una cámara registró el momento exacto en que arrojaba otra bomba molotov contra la pared del templo.
Desde la Comisión Directiva del Max Nordau emitieron un comunicado contundente denunciando la gravedad del contexto: “No podemos desligar este episodio del crecimiento del antisemitismo a nivel internacional y nacional, así como de los climas de intolerancia que habilitan expresiones de odio”.
Incautamiento de una bomba molotov durante los allanamientos
La institución remarcó que se han visto obligados a reforzar las medidas de seguridad y los protocolos de prevención para proteger a sus miembros.
A pesar de la peligrosidad del armamento secuestrado y el evidente carácter ideológico del ataque, la causa —bajo la tutela de la fiscal María Eugenia Di Lorenzo de la UFI N°17— ha sido caratulada preliminarmente bajo el leve cargo de “daño”, aunque se espera que la presión por la seguridad y la justicia eleve los cargos a delitos de odio. Mientras el gobierno nacional de Javier Milei ratifica su compromiso con la libertad y la protección de los aliados de occidente, la capital bonaerense, liderada por el ultra kirchnerista Axel Kicillof, sigue pagando el precio de una política de seguridad provincial fallida que permite que criminales armados caminen por las calles con explosivos en la mano.