En una reciente y reveladora entrevista brindada al programa “Las Tres Anclas” del canal de streaming Carajo, el Presidente de la Nación, Javier Milei, expuso con crudeza la crisis terminal que atraviesa la demografía nacional. El mandatario fue tajante al vincular la estrepitosa caída en la tasa de natalidad con la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, calificando el accionar de los últimos años como una catástrofe social: “En temas de aborto la sociedad argentina hizo un desastre. Para que vos tengas semejante caída en la tasa de reproducción vos hiciste un desastre”.
Ante esta verdad irrebatible, el portal Chequeado, actuando con un sesgo militante evidente, intentó tergiversar los hechos alegando que el descenso de la natalidad comenzó en 2014, años antes de la ley. Sin embargo, la Oficina de Respuesta Oficial de la Nación desmanteló esta operación mediática con una réplica histórica titulada: “CHEQUEANDO A CHEQUEADO: FALSO, BURDO Y TRAMPOSO PARA ENMASCARAR UNA AGENDA IDEOLÓGICA”.
El Gobierno fue tajante al explicar que, aunque existan tendencias previas, legalizar y financiar el aborto con dinero público no solo legitima culturalmente la muerte, sino que acelera y agrava la tragedia demográfica. Como bien señala la respuesta oficial, este fenómeno es de una lógica aplastante: “Cada interrupción voluntaria del embarazo equivale, por definición matemática, a un argentino que no nace”.
La magnitud del daño causado por la Ley 27.610 es, en palabras oficiales, “brutal”. Los datos proporcionados por la Dirección Nacional de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud son demoledores, registrando un total de 324.865 procedimientos realizados exclusivamente en el sistema público entre 2021 y 2025. El desglose anual de estas vidas truncadas financiadas por el Estado es el siguiente:
En 2021: 73.497 abortos.
En 2022: 96.664 abortos.








