El gobernador bonaerense Axel Kicillof viajó a España con una numerosa comitiva financiada con fondos públicos, pero terminó protagonizando un papelón político: fue excluido de la foto oficial de la cumbre progresista “En Defensa de la Democracia” en Barcelona. El evento reunió a los principales referentes de la izquierda global, pero el mandatario provincial no fue siquiera considerado entre las figuras centrales del encuentro.
La cumbre, impulsada por el presidente socialista del Gobierno español Pedro Sánchez y el mandatario brasileño Luiz Inácio Lul.a da Silva, convocó a líderes de peso como Gustavo Petro, Claudia Sheinbaum y Cyril Ramaphosa, quienes participaron de la tradicional imagen grupal que simboliza respaldo político y alineamiento ideológico. Sin embargo, Kicillof, que viajó especialmente para integrarse a esa agenda, quedó completamente relegado.

En este tipo de encuentros, la foto oficial funciona como un gesto político clave: define jerarquías, legitima liderazgos y proyecta posicionamiento internacional. La ausencia del gobernador bonaerense expone su escaso peso dentro del esquema progresista global, incluso en un espacio donde comparte afinidad ideológica.
El viaje de Kicillof se produce en un contexto crítico para la provincia de Buenos Aires. La inseguridad en aumento, la crisis estructural del sistema de salud y el colapso de IOMA configuran un escenario complejo para millones de bonaerenses. A pesar de esto, el mandatario optó por priorizar una gira internacional para intentar sin éxito levantar su figura política.










