Un informe docente advirtió cambios bruscos en el comportamiento del nene, tras la decisión judicial de revincularlo con su madre; la pericia forense detectó graves lesiones cerebrales y refuerza la hipótesis de maltrato.
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La muerte de Ángel López, el nene de 4 años fallecido en Comodoro Rivadavia, continúa sumando elementos que agravan el cuadro y profundizan las responsabilidades en torno a su entorno y a las decisiones judiciales previas. En las últimas horas, un informe escolar incorporado a la causa aportó un dato clave: el menor había mostrado signos evidentes de angustia y alteraciones emocionales semanas antes de su muerte.
El documento fue redactado por la docente Sandra Jaramillo, del Jardín de Infantes Nº 413, quien acompañó al niño durante el ciclo lectivo 2025. Allí se describen cambios abruptos en su conducta tras conocerse la decisión judicial que le otorgó la tenencia a su madre, Mariela Altamirano, hoy detenida y bajo investigación junto a su pareja. Según consta en el informe, el niño —que habitualmente ingresaba “con una sonrisa” y cuyos abrazos “alegraban el día”— comenzó a evidenciar un comportamiento completamente distinto.
El informe escolar fue redactado por la docente de Ángel, Sandra Jaramillo
El 7 de noviembre, en particular, se mostró “exaltado, enojado, gritando, angustiado”, en un contraste marcado con su actitud habitual dentro del aula. La docente también detalló que Ángel solía disfrutar de actividades como pintar y dibujar, representando a su familia —“mamá, papá y mí”—, pero en esa jornada manifestó un rechazo inusual. Este cambio coincidió con el proceso de revinculación y el inminente traslado del menor a otro entorno, lo que refuerza la hipótesis de un impacto emocional significativo.
En contraposición, el informe destaca el rol activo del padre, Luis López, y su pareja, Lorena Andrade, quienes —según la docente— “siempre estuvieron presentes en todas las actividades” y mantenían un vínculo afectivo evidente con el niño. “Él corría a abrazarlos cuando los veía llegar”, consignó el documento, que describe a Ángel como “un niño muy feliz con su familia” antes del cambio de custodia. Este testimonio, incorporado a la causa, cobra especial relevancia al sugerir que existieron señales previas que podrían no haber sido debidamente consideradas por las autoridades intervinientes.
Mariela Beatriz Altamirano y Michel Kevin González
En paralelo, los resultados de la autopsia confirmaron un escenario aún más grave. Los peritos detectaron más de 20 lesiones cerebrales, entre ellas una hemorragia subaracnoidea, edema cerebral difuso y herniación cerebral, además de al menos 21 hematomas en el cuero cabelludo, compatibles con traumatismos craneales. A partir de estos hallazgos, los fiscales Facundo Oribones y Diana Florencia Guzmán solicitaron la detención de Mariela Altamirano y Michel Kevin González, madre y padrastro del menor, quienes ya se encuentran bajo prisión preventiva por un plazo de seis meses mientras avanza la investigación por presunto homicidio agravado.
Fuentes del caso señalaron que las lesiones podrían estar vinculadas al denominado “síndrome del sacudón”, una forma extrema de maltrato infantil que consiste en agitar violentamente a un niño pequeño, provocando que el cerebro impacte contra el cráneo. Este mecanismo puede generar daños severos, incluyendo hemorragias neuronales, lesiones oculares y la muerte. En este contexto, los investigadores aguardan estudios complementarios, en particular el análisis de la retina, que suele aportar evidencia determinante en este tipo de casos.