En un fallo histórico, la Justicia Federal de Córdoba determinó que la vacuna Sputnik V contra el Covid-19 causó la muerte de Melín Agustina Sartori, una joven de 24 años que no tenía antecedentes médicos.
La resolución, que marca un precedente clave, responsabiliza al Estado nacional y ordena el pago de una indemnización millonaria a la familia.
La decisión fue tomada por la Sala A de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba, que falló a favor de María Virginia Ruiz, madre de la víctima. El tribunal concluyó que el fallecimiento, ocurrido el 29 de julio de 2021, se produjo como consecuencia directa de una trombosis con trombocitopenia generada por la primera dosis de la vacuna rusa.
Melín Agustina Sartori, la víctima.
El fallo, firmado por los jueces Liliana Navarro, Graciela Montesi y Eduardo Avalos, establece que el Ministerio de Salud de la Nación deberá abonar un resarcimiento equivalente a 240 haberes mínimos jubilatorios, lo que representa aproximadamente 95 millones de pesos.
La sentencia fue contundente en sus fundamentos: "En base a los elementos reunidos, es posible concluir que el evento (la muerte de Sartori) se encuentra relacionado a la colocación de la vacuna Sputnik V".
Además, ordena que el Ministerio de Salud complete en un plazo de 30 días los trámites administrativos pendientes para que la familia pueda acceder a la indemnización prevista en el fondo de reparación COVID-19 de la ley 27.573.
El proceso judicial fue extenso y complejo, en gran parte por la falta de antecedentes similares. “Fue un proceso novedoso. Tocaba toda una cuestión que no estaba estandarizada”, explicó Martín Barbará, abogado de la madre de la joven.
El letrado subrayó además que “entiendo que es el primero”, en referencia a fallos contra el Estado vinculados a consecuencias de vacunas contra el Covid-19.
Melín Agustina Sartori y la vacuna.
La víctima de la vacuna rusa
Melín Sartori era una joven saludable, deportista y comprometida socialmente. Días antes de vacunarse había comenzado un emprendimiento familiar. El 15 de julio de 2021 recibió la primera dosis de Sputnik V y, seis días después, comenzó a presentar síntomas como cefaleas y vómitos.
Su cuadro evolucionó rápidamente. Tras varios días de internación, desarrolló una trombosis con trombocitopenia que derivó en un deterioro neurológico irreversible. Finalmente, murió dos semanas después de haber sido vacunada.
El fallo también toma como prueba clave un informe médico del 16 de junio de 2022 elaborado por la Dra. Susana Vanoni, quien certificó que “la condición clínica de la paciente y su evolución final deben interpretarse, sin duda, como evento adverso secundario a vacunación COVID 19”.
Otro elemento determinante fue la intervención de la Comisión Nacional de Seguridad en Vacunas (CoNaSeVa), que revisó el caso y, en línea con la evolución del consenso científico internacional, reclasificó el evento, reconociendo formalmente el nexo de causalidad entre la vacuna y el daño.
Durante el proceso, se atravesaron múltiples instancias, estudios y demoras hasta que la Justicia validó los informes de especialistas que coincidieron en que la trombosis fue inducida por la vacuna.
El abogado de la familia remarcó además un punto clave: la Sputnik V “no tenía farmacovigilancia”, es decir, carecía de un monitoreo continuo destinado a detectar, evaluar y prevenir reacciones adversas.
La causa fue impulsada desde el inicio por la madre de la joven, quien buscó también visibilizar lo ocurrido. Finalmente, la Justicia convalidó la existencia de efectos adversos graves y, en este caso, letales.
Con este fallo, el caso Sartori se convierte en un antecedente clave dentro del sistema judicial argentino y abre una nueva etapa en el análisis de responsabilidades vinculadas a la campaña de vacunación contra el Covid-19.