El Gobierno de Javier Milei busca mejorar el esquema de funcionamiento de la industria nuclear argentina y uno de los principales proyectos en ese proceso es el reactor multipropósito RA-10.
Federico Ramos Napoli, secretario de Asuntos Nucleares de la Nación, explicó que la iniciativa pasó de un contexto de fuertes demoras a encontrarse cerca de su finalización y detalló un modelo que contempla la incorporación de capital privado para su explotación comercial.
Según detalló durante una entrevista reciente, cuando asumió la actual gestión el ritmo de ejecución permitía proyectar que la obra podía extenderse hasta 2029, 2030 o incluso más. Sin embargo, tras una adenda acordada con INVAP hacia fines de 2024, el montaje de la parte más compleja pasó de alrededor del 50% a cerca del 96% en menos de dos años.
Federico Ramos Napoli.
El RA-10 pertenece a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y tendrá distintas funciones que exceden la generación eléctrica. Ramos Napoli destacó cuatro áreas principales: producción de radioisótopos, dopaje de silicio de calidad nuclear, testeo de materiales y capacidades de investigación y desarrollo.
En materia de radioisótopos, explicó que el reactor permitirá aumentar de manera significativa la producción de molibdeno-99 y también producir lutecio-177 e iridio-192. Además, permitirá realizar en Argentina ensayos de materiales y elementos combustibles que anteriormente debían ser enviados al exterior para su calificación.
El funcionario sostuvo que estas capacidades requieren una estructura diferente a la tradicional dentro de la CNEA. Por ese motivo, el Gobierno trabaja en la creación de una empresa de capitales mixtos, con participación estatal y privada. “Para que la actividad crezca necesitás capital, y ese capital puede venir de un socio privado”, afirmó.
Javier Milei y Federico Ramos Napoli.
La propuesta contempla que la CNEA conserve una acción de oro con poder de veto sobre determinadas decisiones, mientras que la explotación comercial de algunas capacidades del reactor quedaría en manos de la nueva estructura empresarial.
Ramos Napoli estimó que la construcción del RA-10 demandó entre USD 500 millones y USD 600 millones, mientras que el desarrollo de la explotación comercial y de la planta asociada a la producción de radioisótopos requeriría una inversión adicional del orden de USD 200 millones, dependiendo de la escala y de los productos buscados.
También planteó que el modelo permitiría reducir el impacto de los costos operativos sobre el presupuesto de la CNEA, mediante la generación de ingresos por la venta de radioisótopos, silicio dopado y servicios.
El Complejo Nuclear Atucha.
La estrategia no se limita al RA-10. En la próxima Conferencia General del OIEA en Viena, Argentina buscará presentar sus capacidades y avanzar en la búsqueda de socios y mercados internacionales.
“Tenemos tecnología, capacidades, capital humano y una autoridad regulatoria con experiencia, pero durante muchos años no escalamos determinadas capacidades ni buscamos activamente nuevos mercados”, señaló.
En ese sentido, el secretario planteó que el país puede ampliar su participación internacional mediante la exportación de tecnología, servicios, ingeniería, radioisótopos y conocimiento.
“Tenemos la materia prima más importante, que es el conocimiento. Ahora tenemos que encontrar la forma de convertirlo en valor”, afirmó Ramos Napoli al describir el objetivo de la nueva etapa para la industria nuclear argentina.