La causa que investiga el confuso episodio protagonizado por Facundo Moyano y la modelo Candela Arizaga sumó un nuevo capítulo. Un día después de los hechos, el periodista Lucas Jerez reveló en el programa Arriba Argentinos un detalle del allanamiento al departamento del exdiputado que generó fuertes cuestionamientos sobre el procedimiento.
Según el cronista, Moyano quedó en libertad bajo estrictas condiciones mientras avanza la investigación. Tiene una restricción de acercamiento de 300 metros respecto de la joven y no puede mantener ningún contacto telefónico durante todo el proceso. Las imputaciones formalizadas son por lesiones y privación ilegítima de la libertad, enmarcadas en un contexto de violencia de género.
El fiscal actuó de oficio, más allá de que Arizaga, al declarar en el Hospital Pirovano, haya negado que Moyano la haya violentado. Ese punto quedó asentado en el expediente y no modifica el encuadre legal de la causa.
Durante la emisión, el conductor Nacho Otero recordó las declaraciones del abogado de la modelo. El letrado afirmó que ella no había consumido sustancias hasta conocer al exdiputado y que el suministro de drogas constituye un delito. Ese señalamiento agregó otro elemento de tensión al caso.
La demora que pone en duda el operativo
El dato que más llamó la atención estuvo vinculado al procedimiento judicial realizado en el domicilio de Moyano. Jerez explicó que la defensa del exdiputado ya anticipa que buscará la nulidad del allanamiento, y el motivo principal es el lapso que mediaron entre la orden y su ejecución.
La orden fue emitida a las 10 de la mañana y el operativo recién arrancó a las 6 de la tarde. En ese intervalo de ocho horas, un amigo de Facundo Moyano se presentó en el departamento, tomó una bolsa de tela y cargó ropa negra, la misma con la que el exdiputado había salido de la Unidad de Flagrancia Norte. El periodista dejó en claro que no se sabe si se llevó únicamente ropa o si retiró otros elementos.
Respecto de lo que finalmente secuestró la Policía, Jerez indicó que se llevaron dos teléfonos celulares, un pendrive, un reloj inteligente y, aparentemente, una jeringa con una sustancia que, según se entiende, no sería estupefaciente. Esos elementos quedaron a disposición de la investigación.
Nacho Otero resumió el punto que, a su criterio, resulta más relevante: la demora entre la emisión de la orden y el inicio del allanamiento, con un conocido que tuvo tiempo de entrar al departamento y retirar pertenencias. “El operativo poco sentido tuvo”, argumentó el conductor.
Un aspecto central del expediente
Ese lapso de ocho horas quedó en el centro del debate y podría convertirse en uno de los aspectos más discutidos del expediente. La defensa de Moyano ya evalúa presentar un planteo de nulidad basado en esa irregularidad temporal y en la posibilidad de que se hayan alterado elementos de interés para la causa.
Mientras tanto, el exdiputado permanece en libertad con las restricciones impuestas. La investigación continúa y el fiscal mantiene el encuadre de violencia de género pese a las declaraciones iniciales de Arizaga en el hospital. El caso sigue abierto y el detalle del allanamiento agregó una nueva capa de polémica a un episodio que desde el primer momento generó fuerte repercusión mediática.
La diferencia horaria entre la orden judicial y el operativo, sumada a la presencia de un tercero en el departamento antes de que llegara la Policía, es el elemento que más interpeló a quienes siguen de cerca la causa. Quedará en manos de la Justicia determinar si ese intervalo afecta la validez del procedimiento o si, por el contrario, no altera el valor de las pruebas secuestradas.