En la zona de la antigua ciudad urartia de Argishtikhinili, en Armenia, un equipo internacional de investigadores descubrió una extensa red de más de 600 millas de estructuras para el manejo del agua. Usando imágenes satelitales y modelos digitales del terreno, confirmaron la existencia de un sofisticado sistema de irrigación construido hace unos 2.700 años.
Esta obra permitió que la agricultura floreciera en la seca cuenca del Ararat, una región que de otro modo hubiera sido muy complicada para el cultivo. Los urartios, un antiguo reino que dominó partes del Cáucaso y Anatolia, supieron ingeniar canales que transportaban agua a largas distancias sin necesidad de bombas.
Las inscripciones en estelas del Reino de Urartu ya mencionaban cinco canales principales que abastecían a la ciudad de Argishtikhinili, sus campos, huertos y viñedos. Todo esto sostenía la economía y el poder del estado urartio.
El rol clave del agua en la antigüedad
Los especialistas Nazarij Buławka y Krzysztof Jakubiak, de la Universidad de Varsovia, junto a Inessa Karapetyan de la Academia Nacional de Ciencias de Armenia, lideraron el estudio. Destacaron que el conocimiento de la irrigación artificial no era algo sorprendente para los urartios, dada su capacidad para transformar paisajes áridos en productivos.











