Un equipo internacional de arqueólogos identificó los restos de un taller de fayenza en el complejo templario de Sanam, ubicado en el sitio de Napata, antigua capital del Imperio Kushita en Nubia. El hallazgo, difundido a través de un comunicado de la revista Antiquity, revela que este espacio no solo tenía funciones religiosas sino también productivas ligadas al poder del Estado.
El complejo fue construido durante el reinado de Taharqo, el monarca kushita que gobernó entre 690 y 664 a.C. Según los investigadores Rennan Lemos, de la Universidad de Durham, y Kathryn Howley, de la Universidad de Nueva York, junto a sus colegas, la ubicación del taller resulta especialmente significativa. En Egipto, los talleres de fayenza solían instalarse en los márgenes de los asentamientos debido a los vapores tóxicos y el humo que generaban.
En Nubia, en cambio, los templos ocupaban un lugar central tanto en la economía estatal como en la afirmación de la autoridad real. Esta diferencia marca una adaptación local de prácticas que, en apariencia, se inspiraban en modelos egipcios.

“Esta evidencia demuestra que el Templo de Sanam no era simplemente un monumento religioso sino también un centro de producción controlada por el Estado”, afirmó Lemos. El especialista agregó que el taller fabricaba objetos de fayenza asociados al poder real, entre ellos shabtis destinados al cementerio real de Nuri.













