“La investigación sugiere que las mujeres con endometriosis tienen mayores probabilidades de migraña que aquellas sin endometriosis”, explicó la neuróloga Sana Ghafoor, especialista en cefaleas del Tufts Medical Center. “No significa que la mayoría de las mujeres con endometriosis necesariamente tengan migraña”.
La misma precaución funciona en sentido contrario: padecer migraña, una enfermedad frecuente entre las mujeres, no implica necesariamente tener endometriosis.
Cómo podría cambiar el diagnóstico y el tratamiento
Los resultados abren una posibilidad concreta: buscar activamente síntomas de una enfermedad cuando una paciente ya consulta por la otra.
El equipo trabaja en cuestionarios específicos para clínicas de neurología, cefaleas y ginecología con el objetivo de facilitar esa detección cruzada.
También surgió una posible línea terapéutica. Los medicamentos que bloquean el CGRP ya se utilizan para prevenir o tratar determinadas migrañas. Los investigadores plantean estudiar si podrían resultar útiles para el dolor asociado con endometriosis, ofreciendo eventualmente una alternativa no hormonal y no opioide.
Sin embargo, esa utilización todavía no está demostrada. Que ambos trastornos puedan compartir una vía biológica no significa que los fármacos contra el CGRP hayan probado eficacia y seguridad para tratar endometriosis.
Los hallazgos fueron presentados en un congreso médico y deberán seguir siendo evaluados. Por ahora, su consecuencia más inmediata es clínica: prestar atención conjuntamente al dolor pélvico y a las migrañas podría evitar que dos enfermedades relacionadas permanezcan durante años tratadas como problemas completamente separados.