Con el aumento constante de lanzamientos espaciales y misiones cada vez más ambiciosas, surge la necesidad de encontrar soluciones innovadoras para proveer energía a las naves más allá de la Tierra. El combustible tradicional tiene límites claros y, una vez agotado, complica las operaciones. Ante esto, Star Catcher propone una alternativa revolucionaria: construir la primera red eléctrica en el espacio.
La compañía acaba de cerrar una ronda de financiación Serie A por 65 millones de dólares, que sumados a lo que ya tenía disponible alcanzan un total de 88 millones. Con este respaldo, planean realizar su primer lanzamiento antes de que termine el año.
En lugar de enviar energía solar a la Tierra, como intentan otras iniciativas, Star Catcher capturará la energía del Sol directamente en órbita y la transmitirá a satélites y naves que la necesiten. Esto evita problemas como la contaminación lumínica que generan los sistemas de espejos terrestres.










