El oficialismo celebra 95.000 "pobres menos". Pero el empleo está estancado, la informalidad no se mueve y el termómetro oficial cuenta como "no pobre" a cualquiera que reciba un cheque del Estado. No bajó la pobreza: subió la dependencia.
Se veía venir. Bastó que el INE publicara que la pobreza medida por ingresos cayó a 14,8% en el primer semestre para que el Gobierno y su corte de esbirros salieran a descorchar. Orsi tuiteó sus "95.000 personas menos". La OPP habló de "excelentes noticias" y de una economía que "genera empleo". Los opinólogos del régimen ya preparan la columna sobre el éxito del modelo.
Hay un pequeño problema: casi nada de lo que festejan resiste el menor contacto con los números.
El empleo que no existe
Empecemos por la mentira más grosera, la del empleo. Según el propio INE, la tasa de empleo fue de 59,8% en enero, 59,3% en marzo y 59,5% en junio. Un electrocardiograma plano. No hay ningún boom laboral detrás de esta baja: hay estancamiento. Economistas que nadie puede acusar de opositores describieron el mercado laboral del primer trimestre como una desaceleración, con el número de ocupados estancado y la creación de empleo moderándose a unos 9.000 puestos interanuales. Y uno de cada cinco ocupados sigue sin aportar a la seguridad social: la informalidad es el núcleo duro que este gobierno ni siquiera intentó tocar.













