La implementación del nuevo sistema de estacionamiento medido en la ciudad de Córdoba ha enfrentado una notable resistencia en la vía pública, revelando una profunda informalidad subyacente. A solo 10 días de la entrada en vigencia de las nuevas normativas, las fuerzas de seguridad han detenido o puesto a disposición de la Justicia a 188 personas que ejercían actividades de naranjitas o limpiavidrios de manera ilegal.
Durante los primeros 11 días de aplicación, el sistema de emergencias 911 recibió 867 llamados de vecinos reportando irregularidades y hechos vinculados a estos grupos en la vía pública. En operativos de control, se logró el secuestro de más de $110 millones en efectivo —entre pesos y dólares— que dos naranjitas con antecedentes delictivos intentaron ocultar al evadir un control policial en barrio Alberdi.
"Las calles son de los vecinos y el espacio público debe estar al servicio de quienes transitan y trabajan respetando las normas", afirmó el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros.

La transformación de la informalidad
Las autoridades advirtieron que la estrategia integral de seguridad ha incluido 266 allanamientos en diversos barrios de la capital durante la última semana, en los cuales se aprehendieron a 46 personas por diversos delitos. Mientras el sistema formal se digitaliza mediante la aplicación SEMM, los naranjitas que quedaron fuera del esquema han comenzado a mutar su actividad hacia la venta ambulante para evitar el control estatal.
La ineficiencia de los modelos informales choca frontalmente con la necesidad de ordenar el espacio público para el desarrollo de la actividad privada. Mientras el comerciante cordobés exige orden para generar un entorno seguro para sus clientes, la persistencia de estos grupos bajo nuevas formas de ocupación sigue representando un desafío directo a la convivencia ciudadana.










