El despliegue naval ordenado por el presidente Donald Trump en Medio Oriente ha ayudado a mantener el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz, evitando un colapso en el precio mundial de los combustibles y conservando el tránsito comercial en una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
Debido al bloqueo del régimen iraní, solo una pequeña fracción del transporte marítimo comercial continuó usando esta vía fluvial; sin embargo, desde mayo, el ejército estadounidense —por orden de Trump— ha ayudado a más de 1.000 barcos a transitar por este paso, según anunció el Comando Central. Analistas citados por el New York Times estiman que, actualmente, unos 5 millones de barriles diarios circulan por el estrecho gracias a la protección de Washington.
De este modo, los buques navegan más cerca de Omán, por la parte sur del estrecho, lejos de la costa iraní y de los ataques de las fuerzas del régimen. Las empresas coordinan sus viajes con la Marina de los Estados Unidos e informan sobre posibles peligros al momento de cruzar por esta ruta, lo que permite que barcos, aviones y helicópteros estadounidenses sean desplegados para responder de inmediato a los drones y misiles iraníes.
Trump incluso planteó la posibilidad de declarar al estrecho de Ormuz como territorio estadounidense.
A pesar de los peligros y las amenazas de Irán, esta operación naval ha evitado que el régimen islámico cause un daño mayor al suministro mundial de petróleo y comprometa seriamente la economía global. La analista naviera Michelle Wiese Bockmann describió el corredor ideado por Trump como una operación sorprendente y efectiva.
La Marina estadounidense cuenta con unos 20 buques de guerra desplegados en el golfo de Omán, los cuales realizan tareas de defensa y participan activamente en la protección de las embarcaciones frente a los proyectiles iraníes.
Si bien el transporte marítimo no ha recuperado los niveles de flujo previos a la guerra, y que muchas grandes navieras optan por evitar esta ruta estratégica hasta alcanzar un alto el fuego duradero, es para remarcar la efectividad de la operación de Washington, la cual permite que millones de barriles de petróleo sigan saliendo del golfo Pérsico pese a la constante amenaza de ataques.