Milorad Dodik, presidente de la República Srpska en Bosnia-Herzegovina, fue destituido por orden del Alto Representante, Christian Schmidt, un funcionario extranjero con poderes extraordinarios que puede anular leyes y remover dirigentes electos. La medida llegó tras la negativa de Dodik a obedecer resoluciones del Tribunal Constitucional y del propio Schmidt.
El caso reaviva el debate sobre el sistema político impuesto por el Acuerdo de Dayton (1995), que creó una Bosnia federal dividida en dos entidades: la Federación, de mayoría bosnia y croata, y la República Srpska, de mayoría serbia. Lo que nació como un equilibrio entre comunidades se transformó en una estructura donde el centro concentra cada vez más poder.
Un sistema diseñado para el control externo
Desde 1997, el Alto Representante —siempre extranjero— cuenta con los llamados Poderes de Bonn, que le permiten legislar, anular decisiones y destituir autoridades. Aunque se presentaron como medidas temporales para garantizar la paz, se convirtieron en un mecanismo permanente de control.













