La trayectoria del alarmista, Jacob Coxon muestra vínculos previos con la izquierda política, organizaciones pro-regulación y financiadores del movimiento de “AI safety”.
La utilización sistemática de la izquierdadel pánico social para expandir la burocracia del Estado ha encontrado un nuevo objetivo prioritario en el sector de la inteligencia artificial. El caso más emblemático de esta PSYOP mediática se cristalizó recientemente con la figura de Jacob Coxon. Con apenas 27 años, el joven fue presentado pomposamente por grandes medios de comunicación tradicionales como CNN y New York Post como un científico supuestamente aterrorizado que decidió abandonar la empresa Anthropic tras avistar los peligros de una superinteligencia fuera de control.
Sin embargo, el análisis de su trayectoria desmiente de forma categórica esta narrativa de heroísmo espontáneo, revelando un perfil profundamente inserto en el ecosistema político del progresismo internacional y el activismo pro-regulación.
Jacob Coxon en X:
Lejos de haber ocupado una posición de liderazgo técnico o estratégico, el paso de Jacob Coxon por Anthropic fue efímero y menor: duró tan solo 6 semanas (o dos meses) en tareas operativas de preentrenamiento y sin detentar ningún tipo de cargo jerárquico.
Los antecedentes de Jacob Coxon confirman su estrecha relación con la tecnología política de carácter partidario. Antes de su irrupción mediática, Jacob Coxon integró Newspeak House, un centro británico de tecnología política ligado históricamente al Partido Laborista de Reino Unido y al movimiento radical conducido por Jeremy Corbyn.
Asimismo, Jacob Coxon recibió financiamiento directo dentro de la red vinculada a Good Ventures y Dustin Moskovitz, uno de los principales mecenas financieros de organizaciones que impulsan severas trabas operativas sobre la inteligencia artificial bajo la bandera del movimiento de AI safety. Previo a su fugaz estadía en Anthropic, Jacob Coxon había trabajado durante 3 años en OpenAI (desde 2023 hasta julio de 2026), donde participó en el modelo GPT-4o.
Jacob Coxon en X:
La difusión de su hilo en la red social X —que acumuló más de 44 millones de visualizaciones en 9 horas y superó los 100 millones en un día— no fue un fenómeno orgánico. El propio Jacob Coxon confesó abiertamente ante la cadena CNN cómo orquestó el impacto de su mensaje: “Escribí el hilo en un Google Doc, lo redacté con un amigo. Y conseguí que algunos amigos lo retuitearan, dije: tratemos de que se haga un poco viral”.
A esta maniobra se le sumó la cobertura preprogramada del periódico The Wall Street Journal, que ya tenía concertada y lista una entrevista para publicarla en simultáneo. Inmediatamente después, organizaciones afines a la agenda regulatoria como Encode AI, AI Policy Network y AI Futures Project procedieron a amplificar masivamente el contenido.
Durante su gira de entrevistas en cadenas como NBC, CNN con Anderson Cooper y Fox News con Bret Baier, Jacob Coxon lanzó altisonantes declaraciones como: “Estamos en camino a muchos de los escenarios más agresivos, donde a fines del año que viene las cosas ya podrían estar fuera de control”, alegando que dentro de las empresas se habla en términos de “crunchtime” y “endgame”.
Donald Trump
Además, afirmó que “Es una locura que esto tenga que pasar en las MacBooks de unos ingenieros que viven en San Francisco, en vez de en un búnker en el desierto como donde hacían el Proyecto Manhattan” y remató sosteniendo que “Sabemos cómo controlar las armas nucleares. Todavía no sabemos cómo controlar la IA”.
La inmediata respuesta de la clase política expuso la intencionalidad ideológica de la maniobra. Un total de al menos 22 funcionarios públicos de Estados Unidos salieron rápidamente a exigir leyes restrictivas contra la inteligencia artificial —entre ellos 2 gobernadores, 7 senadores y 13 representantes—, de los cuales 19 pertenecían al Partido Demócrata, en contraste con apenas 3 del Partido Republicano. A la embestida se sumaron también candidatos demócratas y dirigentes políticos británicos vinculados al Partido Laborista.
La sincronía temporal confirmó la existencia de un plan trazado de antemano: apenas 5 días antes de la publicación del hilo, el senador de izquierdaBernie Sanders y el congresista demócrataGreg Casar habían presentado una iniciativa legislativa destinada a frenar el desarrollo de la superinteligencia, crear un regulador federal con amplios poderes e imponer penas y sanciones drásticas. Bernie Sanders utilizó de inmediato los dichos de Jacob Coxon como justificativo central para validar su ofensiva estatista.
Jacob Coxon
El impacto de esta campaña se extendió al ámbito corporativo cuando Evan Hubinger, jefe de un equipo de seguridad en Anthropic, validó públicamente la maniobra respondiendo: “Jacob tiene razón” y agregando que “De verdad creemos que la IA podría matar a todos los humanos. Yo calculo más de 10% en la próxima década”. Todo esto ocurre mientras Anthropic alista una masiva salida a bolsa con una valuación aspiracional de USD 2 billones.
En definitiva, la evidencia demuestra que el episodio protagonizado por Jacob Coxon no responde a la reacción espontánea de un técnico atemorizado, sino a una refinada PSYOP donde activistas, financistas, plataformas mediáticas y políticos del Partido Demócrata convergieron para sembrar un pánico social artificial con el único fin de instaurar un férreo control burocrático sobre la industria tecnológica