Washington anunció nuevas sanciones contra cinco empresas estatales y ocho funcionarios del régimen cubano, a quienes acusa de participar en la compra de armamento y tecnología militar procedente de Rusia y China.
El Gobierno de Estados Unidos anunció un nuevo paquete de sanciones contra cinco empresas estatales y ocho funcionarios cubanos, a quienes acusa de participar en operaciones destinadas a adquirir armamento, equipos militares y tecnología de defensa provenientes de Rusia y China. La decisión fue comunicada por el Departamento del Tesoro y se enmarca en la política de Washington de incrementar la presión sobre el régimen cubano por sus vínculos.
Según las autoridades estadounidenses, las entidades sancionadas habrían intervenido en negociaciones para la compra de material militar y equipamiento estratégico destinado a fortalecer las capacidades de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. Entre los señalados figuran compañías vinculadas al sector estatal y funcionarios que, de acuerdo con la investigación norteamericana, desempeñaron un papel relevante en la coordinación de estas operaciones.
Vladimir Putin junto al dictador Xi Jinping
Las sanciones implican el bloqueo de todos los bienes e intereses que los designados puedan tener bajo jurisdicción estadounidense, además de prohibir a ciudadanos y empresas de Estados Unidos realizar transacciones con ellos. Asimismo, la medida dificulta el acceso de las personas y entidades afectadas al sistema financiero internacional, debido al alcance de las restricciones aplicadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
Washington sostiene que la cooperación militar entre La Habana, Moscú y Pekín representa una preocupación para la seguridad regional. Funcionarios estadounidenses afirman que Cuba ha profundizado durante los últimos años sus vínculos con Rusia y China mediante acuerdos de cooperación en materia de defensa, intercambio tecnológico y asistencia militar.
Esta decisión se suma a otras medidas adoptadas por la administración estadounidense durante los últimos meses. En julio, Washington ya había sancionado a organismos y empresas vinculadas al sector turístico y a estructuras estatales cubanas, argumentando que contribuían al financiamiento del aparato gubernamental y de organismos responsables de la represión interna.
El dictador cubano Miguel Díaz-Canel
La administración Trump aseguró que continuará utilizando sanciones financieras y diplomáticas contra personas y entidades que considere involucradas en actividades que, a su juicio, representan una amenaza para la seguridad hemisférica o contribuyen al fortalecimiento de gobiernos autoritarios.
La medida refleja la intención de Estados Unidos de mantener una política de sanciones dirigida tanto contra funcionarios como contra empresas estatales vinculadas a sectores estratégicos del régimen cubano, mientras continúan las diferencias entre ambos países en materia de seguridad, política exterior y derechos humanos.