Crecen los pedidos de renuncia contra Alexandre Pupo por politizar el organismo internacional.
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La actuación del Secretario General del Organismo Internacional de Juventud para Iberoamérica (OIJ), Alexandre Pupo Quintino, ha provocado una creciente ola de cuestionamientos tras una serie de intervenciones públicas que diversos sectores consideran incompatibles con la neutralidad institucional exigida a un organismo que debiera representar a toda la juventud de 21 Estados iberoamericanos.
Entre el 18 y el 22 de marzo de 2026, el Secretario General participó en Cuba en actividades vinculadas al denominado “Convoy Nuestra América”, identificado por sus críticos como un espacio de marcado contenido político e ideológico. Durante esa visita sostuvo encuentros con autoridades del Estado cubano, incluido el dictador Miguel Díaz-Canel, y realizó declaraciones públicas en calidad de Secretario General del organismo. Esta participación ha sido señalada por organizaciones juveniles como un posible uso del peso institucional del cargo en un entorno de fuerte carga política, sin que se haya aclarado públicamente si existió mandato formal de los Estados miembros para dicha representación ni si se utilizaron recursos públicos del organismo.
El caso también ha tenido un notable eco en redes sociales, donde cientos de usuarios han reaccionado al episodio y las publicaciones relacionadas han acumulado cientos de miles de visualizaciones. Entre las reacciones de mayor repercusión destacó la del activista Agustín Antonetti, cuyo mensaje sobre el caso generó amplia difusión e interacción pública. La publicación recibió además una interacción del subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, circunstancia que incrementó la visibilidad internacional del asunto.
Ya existían controversias previas que habían alertado sobre la preocupación sobre la conducta institucional del Secretario General. Entre ellas, el respaldo público manifestado hacia Cristina Fernández de Kirchner durante su proceso judicial en Argentina, gesto que distintos sectores consideran una intervención impropia en asuntos internos de un Estado miembro. Asimismo, el Sr. Pupo ha afirmado abiertamente en sus redes sociales ser militante del partido del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, y se le atribuyen vínculos con sectores del kirchnerismo, así como participación en espacios promovidos por el denominado Grupo de Puebla.
En enero de 2026, a través de los canales oficiales del organismo, se difundió además un comunicado condenando la intervención estadounidense y la captura del líder venezolano Nicolás Maduro, en un contexto altamente sensible a nivel regional y que, según fuentes oficiales, no reflejaba un consenso pleno entre los Estados miembros.
Ante esta acumulación de episodios, varios colectivos juveniles, encabezados por la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, emitieron el 20 de marzo de 2026 una carta abierta solicitando explicaciones inmediatas sobre la participación en Cuba y reclamando la dimisión inmediata del Sr. Pupo.
Pupo junto a otros integrantes del “Convoy Nuestra América”.
La reiteración de este tipo de actuaciones compromete seriamente la credibilidad del OIJ, generando un deterioro progresivo de la confianza entre los Estados miembros y afectando la legitimidad del organismo como espacio neutral de cooperación regional.
Crecen así las voces que exigen claridad institucional, rendición de cuentas y una renuncia urgente que permita restablecer y preservar la imparcialidad que constituye la base del sistema iberoamericano de cooperación en materia de juventud.