La playa de El Trampolín, en Ceuta, se ha convertido en un asentamiento improvisado donde permanecen cientos de migrantes que no han podido ser trasladados a otros centros de acogida. Tras varias semanas en el lugar, los propios inmigrantes ilegales comenzaron a organizar distintos espacios y actividades para afrontar su permanencia en la zona.
Entre las estructuras levantadas en el asentamiento se encuentra una pequeña mezquita improvisada, construida con materiales reciclados, principalmente cartones, envases de leche y botellas. El espacio es utilizado por los migrantes musulmanes para realizar sus oraciones diarias. Fotografías publicadas desde la playa muestran a personas rezando dentro de esta estructura rudimentaria.












