Japón planea anunciar su intención de unirse al proyecto estadounidense de defensa anti misiles ''Golden Dome'', una iniciativa impulsada por Estados Unidos para fortalecer la protección contra amenazas balísticas e hipersónicas. El anuncio se realizaría durante la reunión entre la primer ministro japonesa Sanae Takaichi y el presidente estadounidense Donald Trump en Washington, D.C. el próximo 19 de marzo, según fuentes gubernamentales japonesas.
El programa ''Golden Dome'', presentado por la administración estadounidense el año pasado, busca ampliar los sistemas de defensa existentes mediante tecnologías avanzadas, incluidas capacidades basadas en el espacio para detectar, rastrear y eventualmente interceptar misiles enemigos desde la órbita. Aunque el proyecto tiene como objetivo alcanzar capacidades operativas hacia 2028, hasta ahora se han revelado pocos detalles sobre su progreso y sobre la forma específica en que Japón participaría.
De acuerdo con medios japoneses, Tokio considera que la iniciativa podría fortalecer su defensa frente al desarrollo de armas hipersónicas por parte de Corea del Norte, China y Rusia. Estos sistemas, capaces de volar a velocidades extremas y maniobrar en pleno vuelo, representan un desafío creciente para los sistemas tradicionales de defensa anti misiles.
Trump y Takaichi anunciarán la integración de Japón al programa en una reunión que tendrán ambos en la Casa Blanca
Además de integrarse en el programa tecnológico, Japón anticipa que Washington podría solicitar su apoyo para aumentar la producción de misiles. Las reservas estadounidenses de municiones se han reducido en los últimos años debido a su apoyo militar a Ucrania tras la invasión rusa de 2022 y al reciente conflicto en Medio Oriente que involucra a Israel y Irán. En ese contexto, Estados Unidos ha pedido a sus aliados y a la industria de defensa acelerar la fabricación de armamento.
Japón ya ha dado pasos significativos en esa dirección. A finales del año pasado exportó a Estados Unidos interceptores del sistema anti misiles MIM-104 Patriot fabricados bajo licencia, en una decisión histórica que marcó un cambio en su política tradicional de restricciones a la exportación de armas letales.
Estos misiles han sido fundamentales para interceptar cientos de misiles balísticos y drones lanzados por Irán contra países del Golfo en el marco del conflicto regional. Asimismo, el sistema Patriot ha desempeñado un papel clave en la defensa de infraestructuras energéticas y militares en Ucrania frente a los ataques rusos.
El ''Golden Dome'' tiene previsto comenzar a funcionar el año 2028
Mientras tanto, Tokio también busca fortalecer sus propias reservas de municiones y modernizar sus capacidades defensivas ante un entorno de seguridad cada vez más complejo en Asia. Además del avance militar de China, Japón enfrenta la amenaza del programa nuclear y de misiles de Corea del Norte.
Analistas consideran que la posible participación japonesa en el ''Golden Dome'' refleja una evolución en la alianza entre Japón y Estados Unidos, orientada no solo a la cooperación militar tradicional sino también al desarrollo conjunto de tecnologías avanzadas de defensa. De concretarse, la iniciativa podría reforzar la capacidad de ambos países para responder a amenazas emergentes y contribuir a la estabilidad estratégica tanto en la región del Indo-Pacífico como a nivel global.