El vicepresidente estadounidense JD Vance pidió al régimen cubano de Díaz-Canel que tome “decisiones inteligentes” mientras continúan las conversaciones entre Washington y La Habana sobre el futuro de la isla. Sus declaraciones reflejan la estrategia de presión y negociación que la administración de Donald Trump viene desarrollando en medio de la profunda crisis económica y energética que atraviesa Cuba.
Durante una rueda de prensa, Vance afirmó que Estados Unidos desea que el pueblo cubano pueda prosperar y mejorar sus condiciones de vida, pero dejó claro que el rumbo de la relación bilateral dependerá de las decisiones que adopte la dictadura cubana en los próximos meses. Según explicó, ambas partes mantienen conversaciones sobre posibles cambios económicos y políticos.

El vicepresidente sostuvo que el sistema vigente en Cuba “no ha funcionado” y señaló que la situación económica de la isla es extremadamente delicada. También recordó que la cercanía geográfica entre ambos países convierte la estabilidad cubana en un asunto de interés directo para Estados Unidos, especialmente por el impacto que las crisis migratorias pueden tener sobre Florida y otras regiones del país.
Las declaraciones de Vance se producen en un contexto de crecientes contactos entre Washington y La Habana. En los últimos meses, tanto Donald Trump como dirigentes cubanos han reconocido la existencia de conversaciones entre representantes de ambos gobiernos para explorar posibles acuerdos y mecanismos de cooperación.









