Aunque la proclamación oficial todavía no se ha concretado, Keiko Fujimori ya comenzó a actuar como la próxima presidenta del Perú. Con una ventaja que las autoridades electorales consideran prácticamente irreversible sobre Roberto Sánchez, la candidata de Fuerza Popular anunció que trabaja en la conformación de un gabinete de amplia convocatoria, una señal destinada a transmitir estabilidad y construir consensos en un país profundamente polarizado tras la segunda vuelta presidencial.
Durante sus primeras declaraciones después de consolidar su ventaja electoral, Fujimori afirmó que su prioridad será formar un equipo de gobierno integrado por profesionales con experiencia y capacidad de gestión, independientemente de su afiliación partidaria. Según explicó, el objetivo es construir una administración capaz de responder a los desafíos económicos y sociales que enfrenta el país.

La futura mandataria sostuvo que Perú necesita una etapa de reconciliación política después de una campaña marcada por fuertes enfrentamientos ideológicos y acusaciones cruzadas. En ese sentido, aseguró que buscará incorporar al gobierno a figuras provenientes de distintos sectores democráticos que compartan el compromiso con la estabilidad institucional y el crecimiento económico.
Las declaraciones contrastan con la postura adoptada por su rival Roberto Sánchez, quien continúa denunciando un supuesto fraude electoral y se niega a reconocer los resultados.









