La presidente del principal partido de oposición de Taiwán, el Kuomintang (KMT), Cheng Li-wun, viajará a China entre el 7 y el 12 de abril tras aceptar una invitación del dictador chino, Xi Jinping. La visita, que incluirá paradas en Beijing, Shanghái y la provincia de Jiangsu, se produce en un momento de alta sensibilidad política y ha generado fuertes cuestionamientos dentro de la isla por el mensaje que podría enviar tanto a nivel interno como internacional.
El anuncio llega pocas semanas antes de la prevista visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Beijing, lo que añade un componente geopolítico relevante. En este contexto, el viaje de la líder opositora es visto por algunos analistas como una maniobra que podría interferir en la estrategia internacional de Taiwán y debilitar su posición frente a China.
Cheng Li-wun, quien asumió el liderazgo del KMT en octubre, ha impulsado un acercamiento más directo con Beijing, marcando una diferencia con su predecesor, Eric Chu, quien evitó este tipo de visitas durante su mandato. La dirigente ha defendido su decisión argumentando que busca fomentar la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán, además de generar confianza mutua entre ambas partes.

Sin embargo, esta postura ha sido objeto de críticas crecientes dentro de Taiwán. Sectores políticos y analistas consideran que el acercamiento del KMT a Beijing podría interpretarse como una señal de debilidad frente a un gobierno chino que no reconoce la soberanía de la isla. China, que considera a Taiwán parte de su territorio, se niega a dialogar con el actual presidente taiwanés, Lai Ching-te, al que califica de ''separatista'', pero mantiene abiertos canales con la oposición.









