La renuncia del ministro de Defensa británico, John Healey, provocó este jueves una fuerte crisis política en el gobierno del primer ministro socialista Keir Starmer y abrió nuevos interrogantes sobre la capacidad del Reino Unido para reforzar sus fuerzas armadas frente al deterioro del escenario internacional.
Healey presentó su dimisión tras meses de tensas negociaciones con Starmer y con la ministra de Finanzas, Rachel Reeves, por el nivel de recursos destinados a la defensa nacional. En una contundente carta dirigida al jefe de gobierno, el ahora ex-ministro acusó al Ejecutivo de no proporcionar la financiación necesaria para proteger adecuadamente al país ante amenazas crecientes provenientes de Rusia, Oriente Medio y otras regiones estratégicas.
''La nación necesita recursos para defenderse y usted no ha sido capaz, ni el Tesoro ha estado dispuesto, a comprometer esos fondos'', escribió Healey en una crítica pública que expuso las profundas divisiones existentes dentro del gabinete laborista.
La dimisión se produjo después de que las conversaciones sobre el futuro ''Plan de Inversión en Defensa'' quedaran estancadas durante meses. El documento, que debía haber sido presentado el año pasado, buscaba establecer una hoja de ruta para modernizar las fuerzas armadas británicas y prepararlas para posibles escenarios de conflicto de alta intensidad. Sin embargo, los desacuerdos presupuestarios impidieron alcanzar un consenso.


















