Un ciudadano afgano que había solicitado el asilo en el Reino Unido fue condenado tras violar a una niña y filmarlo.
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Un nacional afgano de 23 años, Ahmad Mulakhil, ha sido sentenciado a 15 años de cárcel más 12 meses en libertad condicional por el secuestro y violación brutal de una niña de 12 años ocurrida en julio del año pasado en esta localidad de Warwickshire, centro de Inglaterra.
La juez Kristina Montgomery KC, del Condado Real de Warwick, declaró que Mulakhil mostró ''el más alto nivel de culpabilidad'' al atacar a la menor. Según la sentencia, el condenado conoció a la víctima en un parque, le preguntó su edad y, pese a que ella mintió diciendo que tenía 19 años, su reacción de incredulidad y el veredicto del jurado dejaron claro que él sabía perfectamente que era menor de 16 años.
Mulakhil secuestró a la niña, la llevó a un lugar apartado y oscuro y la violó en al menos dos ocasiones. Uno de los cargos por violación de menor de 13 años fue admitido previamente por el acusado y el otro por el que fue condenado tras juicio, fue la agresión sexual para luego grabar el ataque en video.
Ahmad Mulakhil secuestró y violó a una niña de 12 años, grabó el video y mostró signos de psicopatía mientras lo hacía
La víctima relató que el agresor se reía mientras la violaba, un detalle que el juez calificó como especialmente cruel. Tras el ataque, la dejó sola en la oscuridad del parque, profundamente traumatizada, con daños psicológicos persistentes y miedo constante. Durante la lectura de la sentencia, Mulakhil permaneció impasible, sin mostrar emoción alguna mientras escuchaba a través de un intérprete.
El juez impuso además una orden de prevención de daño sexual indefinida y una orden de alejamiento perpetua respecto a la víctima. La pena alcanza el umbral para su deportación automática una vez cumplida. Mulakhil había llegado al Reino Unido apenas cuatro meses antes del ataque, cruzando el Canal de la Mancha en una pequeña embarcación ilegal.
Su defensa alegó que huyó de Afganistán tras problemas con los talibanes y que planeaba estudiar economía en el Reino Unido, pero estos argumentos no mitigaron la gravedad de los hechos. El caso generó fuertes protestas locales y una polémica política cuando la policía de Warwickshire inicialmente se negó a revelar la nacionalidad y el estatus de solicitante de asilo del detenido, alegando directrices nacionales.
El gobierno socialista de Starmer impidió en un primer momento que se divulgue la identidad y nacionalidad del salvaje musulmán abusador
Solo tras las críticas de figuras como Nigel Farage, líder de Reform UK, y del líder del consejo del condado, se modificaron las guías para permitir divulgar esa información en casos de alto perfil. Tras la sentencia, la detective en jefe Collette O’Keefe, responsable de la investigación, elogió ''el extraordinario valor'' de la víctima y señaló que ningún castigo puede borrar el trauma sufrido, pero espera que la condena marque el inicio de su recuperación.
Este caso ha vuelto a poner de manifiesto los riesgos asociados a la llegada masiva de solicitantes de asilo de origen islámico, predominantemente hombres jóvenes, sin una integración adecuada ni controles rigurosos. Mulakhil representa un ejemplo claro de cómo la hospitalidad británica puede ser cruelmente abusada por individuos que, en pocos meses, pasan de beneficiarse del sistema de asilo a cometer uno de los crímenes más graves contra una niña vulnerable.
La comunidad de Nuneaton reaccionó con indignación justificada ante un ataque que viola los valores básicos de protección a los más débiles. Mientras algunos sectores intentan calificar las protestas como ''explotación política'', la realidad es que una menor británica pagó con su inocencia y su seguridad el precio de una política migratoria laxa.
Mulakhil fue juzgado junto a otro solicitante de asilo afgano, Mohammad Kabir, quien fue absuelto de todos los cargos. El condenado enfrentará ahora años de prisión a costa del contribuyente británico antes de ser deportado, una medida que muchos consideran insuficiente ante la magnitud del daño causado.
El líder de la derecha británica, Nigel Farage, presionó para que se publiquen los datos relacionados con el atacante