La crisis energética en Cuba alcanzó niveles cada vez más críticos y millones de personas enfrentan una situación que muchos ya describen como una nueva normalidad: apenas unas pocas horas diarias de electricidad. Según reportes recientes, en varias regiones de la isla los ciudadanos disponen de apenas tres horas de luz por día, una situación que afecta profundamente la vida cotidiana, la economía y los servicios básicos.
Los prolongados cortes eléctricos obligaron a miles de familias a reorganizar completamente sus rutinas. Muchas personas deben cocinar, almacenar agua, cargar teléfonos o realizar tareas domésticas únicamente durante los breves períodos en los que regresa el suministro eléctrico. La situación también afecta escuelas, comercios, transporte y pequeños emprendimientos que dependen de la electricidad para funcionar.












