En Alemania ya no hace falta cometer un delito para ser eliminado de la política. Basta con leer los libros equivocados, citar a los autores equivocados o asistir a las conferencias equivocadas.
Joachim Paul, diputado regional en Rheinland-Pfalz, profesor, escritor y candidato del partido AfD (Alternativa para Alemania) a la alcaldía de Ludwigshafen, debía competir en septiembre de 2025, pero en su lugar fue vetado.
No fue un juez quien lo apartó, no fueron los votantes, sino que fue el comité electoral municipal, presidido por la propia alcaldesa en funciones, Jutta Steinruck, siguiendo un informe del Verfassungsschutz (el servicio de inteligencia interno alemán), oficialmente encargado de ''proteger la Constitución'', pero en la práctica, convertido en una policía política que neutraliza a los opositores patriotas antes de que lleguen a las urnas.
El procedimiento fue tan rápido como cínico: el 18 de julio, Steinruck envió al Ministerio del Interior regional ''indicios'' de que Paul carecía de la lealtad constitucional necesaria para postularse; el 29 de julio, el ministerio, en manos de un miembro del SPD, le remitió un dossier de once páginas del Verfassungsschutz con ''pruebas'' tomadas de fuentes públicas. El 5 de agosto, el comité electoral, bajo la misma presidencia, ejecutó la exclusión del rival incómodo.

Para un lector argentino, el método resulta familiar: un candidato fuerte eliminado por acto administrativo antes de enfrentarse a las urnas, como en las proscripciones políticas que la región conoce bien. La diferencia es que aquí no hablamos de un país frágil o bajo tutela internacional, sino de Alemania, vendida durante décadas como modelo impecable de Estado de derecho.
El expediente no habla de corrupción, violencia o fraude. Acusa de ideas y símbolos: artículos en medios conservadores sobre Tolkien (El Señor de los Anillos) y el ''Cantar de los Nibelungos''; un curso en línea sobre esta obra medieval; una cita a Karl Martell, el líder franco que en el siglo VIII detuvo el avance islámico en la batalla de Tours; el uso del término “remigración” para el retorno de inmigrantes ilegales o no integrados; la asistencia a conferencias de asociaciones estudiantiles nacionalistas; el apoyo al ''Stolzmonat'' (Mes del Orgullo Nacional), una campaña patriota frente al Pride Month globalista.
Incluso considera sospechoso que organizara un mercado de libros donde un anticuario ofrecía ediciones de Ernst Jünger o Hofmannsthal. En esta lógica, vender un ejemplar de El libro alemán de lectura por 64 euros es ya una amenaza para la república.















