Manuel Bartlett Díaz, uno de los hombres más cercanos a López Obrador, vuelve al centro del escándalo. Durante su gestión como director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Bartlett habría operado una extensa red de corrupción que permitió e impulsó el uso de diésel robado o huachidiesel.
Bartlett promovió el uso del diésel en lugar de gas natural, afectando la eficiencia energética del país y beneficiando económicamente a su círculo más cercano.
Bartlett utilizó su posición para limitar deliberadamente el uso del gas natural, una fuente de energía más limpia y económica, para abrir espacio al mercado ilegal de combustible. Esta decisión tuvo consecuencias negativas ambientales y económicas para México. Además, sirvió como mecanismo para desviar recursos públicos hacia campañas políticas de Morena y a empresas fantasma vinculadas a su familia.

Un esquema operado desde el poder
Según el medio Código Magenta, la red operada por Bartlett incluía a su pareja sentimental, Julia Abdala, así como a socios de confianza. Todos ellos habrían triangulado recursos a través de empresas fachada que “vendían” servicios de suministro de energía y logística a la CFE.
En particular, una empresa fantasma aparece como beneficiaria directa de contratos millonarios, a pesar de no tener operaciones reales verificables.













