SpaceX asumió un compromiso vinculante para alquilar chips de inteligencia artificial y equipos de centros de datos por un total aproximado de 40.000 millones de dólares. La empresa de Elon Musk lo informó el 26 de octubre en un documento presentado ante la SEC, el regulador bursátil de Estados Unidos. Los procesadores serán de Nvidia y el arrendador será una entidad administrada por Apollo Global Management, gestora de inversiones con sede en Nueva York.
Apollo comprará los chips Vera Rubin, la próxima generación de Nvidia, junto con servidores y equipos asociados, para luego alquilarlos a SpaceX. El objetivo es ampliar la capacidad de cómputo en tierra de la compañía. Según el documento, los equipos llegarán por tramos y cada uno tendrá su propio contrato de alquiler, con plazos de entre cuatro y cinco años.
La renta se abonará por trimestre adelantado. Cada cuota equivaldrá a una veinteava parte del costo financiado del tramo, más un interés fijo sobre el saldo y gastos continuos. Los 40.000 millones de dólares corresponden únicamente a los pagos de capital previstos durante toda la vida del contrato. El interés no está incluido: la tasa se fijará antes de que SpaceX firme el contrato definitivo, por lo que el costo total superará esa cifra.















