El dato de inflación del 1,9% es sumamente auspicioso. No solamente porque se quebró el 2%, una cifra de la que tanto se hablaba en los medios, sino por algo todavía más importante: la inflación núcleo fue bastante inferior y se ubicó en el 1,6%.
La inflación núcleo contempla aquellos bienes y servicios que no son estacionales ni tienen precios regulados. Por eso, que ese componente haya sido del 1,6% constituye un dato realmente muy importante.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que los precios regulados todavía siguen padeciendo la suba que tuvieron los combustibles por la situación vinculada con el estrecho. En la medida en que eso vuelva a encarrilarse y que los precios estacionales dejen de jugar en contra, tenemos una perspectiva de baja sostenida de la inflación.
Por lo que viene mostrando julio, considero que existe la oportunidad de que la inflación vuelva a ubicarse por debajo del 2%, a pesar de que se trata de un mes estacionalmente más alto. Durante julio, las vacaciones y el pago de los aguinaldos hacen que la gente gaste más en servicios turísticos y en esparcimiento. Por eso, volver a tener una inflación inferior al 2% en este contexto sería un dato muy positivo.
La inflación ya no parece un fenómeno fuera de control
También conocimos números alentadores del lado de la actividad económica, especialmente en dos sectores que habían quedado más relegados que el resto y que tienen un impacto importante en materia de empleo: la industria y la construcción.
La industria mostró un crecimiento tímido del 0,4%, pero crecimiento al fin, en la comparación intermensual. Si bien todavía se mantiene por debajo del nivel de un año atrás, el dato mensual representa una señal favorable.
En el caso de la construcción, fue lo más relevante porque no solamente hubo crecimiento frente al mes anterior del 6,3%, sino también en comparación con un año atrás entorno al 4,1%.










