En el marco de una serie de operativos destinados a reforzar el control del delito y las actividades ilegales en zonas vulnerables, la Policía clausuró por tercera vez en menos de dos años una clínica clandestina que operaba dentro de la Villa 31. El establecimiento, que funcionaba sin habilitación oficial y con graves irregularidades sanitarias, también atendía —según confirmaron las autoridades— a sospechosos con heridas de bala, lo que encendió nuevas alarmas sobre la presencia de estructuras paralelas al sistema de salud formal. El procedimiento se realizó en un domicilio ubicado sobre la calle Alpaca al 500, donde los efectivos detectaron un consultorio médico y odontológico en plena actividad. En el lugar había pacientes en lista de espera, insumos preparados para su uso y documentación que confirmaba la continuidad de las atenciones, a pesar de clausuras previas.
La clínica funcionaba en una vivienda adaptada como establecimiento sanitario clandestino. Allí se habían instalado tres consultorios completos, un aparato de rayos X y un sistema de fichas médicas actualizadas. Sin embargo, el lugar operaba sin habilitación, con medicamentos vencidos y sin cumplir normas sanitarias básicas. Las autoridades confirmaron además que el consultorio atendía incluso a sospechosos con heridas de bala.













