En un contexto internacional marcado por tensiones crecientes en Medio Oriente y una fuerte disputa de modelos políticos y culturales, el presidente Javier Milei volvió a posicionarse con firmeza en el escenario global al ratificar su defensa del capitalismo, la vida y los valores occidentales. Durante una disertación en la Universidad de Bar-Ilan, en Israel, el mandatario argentino no solo recibió un doctorado Honoris Causa, sino que además desplegó un discurso profundamente ideológico, en el que cuestionó de raíz al marxismo y a su principal exponente, Karl Marx. Ante un auditorio colmado de estudiantes e invitados especiales, Milei fue aplaudido de pie y dejó en claro su mirada sobre el conflicto global: “Con determinadas culturas no vamos a poder convivir. Porque nosotros defendemos la vida y ellos nos van a querer matar”, sostuvo en referencia a la guerra que involucra a Israel y Estados Unidos frente a Irán. En ese marco, también reafirmó su alineamiento con líderes como Donald Trump y Benjamín Netanyahu, diferenciándose del resto de América Latina.
Sin embargo, el punto más contundente de su intervención fue su crítica frontal al marxismo, al que no consideró simplemente una teoría económica fallida, sino algo mucho más profundo y, en sus palabras, peligroso. “El marxismo no es simplemente una teoría económica alternativa con errores técnicos corregibles, es algo mucho más serio. Se autodeclara como una teoría satánica, Marx era satanista”, afirmó el mandatario, elevando el tono del debate ideológico a un nivel pocas veces visto en la política contemporánea.
Javier Milei profundizó su cuestionamiento con referencias directas a los escritos juveniles de Karl Marx, asegurando que “sus propios textos de su juventud lo revelan”. En ese sentido, mencionó el análisis del pastor Richard Wurmbrand, quien en su libro Marx y Satanás habría documentado con rigor esta interpretación. “Los textos existen, están publicados, están disponibles para quien los quiera leer. No es una acusación retórica, es una descripción de la cosmovisión que está en la raíz del sistema”, enfatizó.
El Presidente incluso citó fragmentos atribuidos a esos escritos: “Pronto abrazaré la eternidad y lanzaré gigantescas maldiciones contra la humanidad”, frase que, según su interpretación, reflejaría un rechazo profundo a los valores tradicionales. También aludió a “el anagrama de Emanuel, nombre bíblico de Cristo, como un himno a la destrucción y al odio contra el creador”, reforzando su tesis sobre el carácter espiritual del conflicto ideológico.
En esa línea, Javier Milei sostuvo que el marxismo no solo implica un error económico, sino una cosmovisión moral opuesta a los valores judeocristianos. “Esa cosmovisión engendra un conjunto de valores morales que son exactamente lo opuesto a los valores judeocristianos. Los valores del colectivismo son la envidia, el odio, el resentimiento y el trato desigual ante la ley”, afirmó, en un discurso que combinó economía, filosofía y religión.









