A mi entender, fue uno de los periodos de mayor conflicto dentro de la interna blanca, con fuertes discusiones ideológicas que trascendieron el concepto de izquierdas y derechas.
Diagnóstico actual
La historia blanca ya demostró lo que pasa cuando una parte del electorado no se siente representada. Hoy muchos blancos de a pie, los blancos auténticos, no nos sentimos representados; el descontento crece en redes y en actos públicos, mientras los dirigentes parecen no comprender lo que se les reclama.
Se pide una postura firme ante el avance voraz del Frente Amplio contra la libertad y las instituciones. Pero la dirigencia nacionalista sufre una crisis político-ideológica: falta de ideas, pérdida de valores e identidad, desconexión con las bases y ausencia total de autocrítica tras la derrota electoral.
En gran medida, Álvaro Delgado es responsable directo de los errores de campaña, pero también Lacalle Pou, al aprobar como candidato a su secretario en la lista 404, que dejó de ser la más votada. El personalismo creó un presidente con alta aceptación, pero sin crecimiento electoral del partido: el gobierno se comió al partido.















