La Argentina podría recibir inversiones petroleras por US$ 90.000 millones en los próximos cinco años, según proyecciones de las principales empresas del sector. El objetivo es acelerar el desarrollo de Vaca Muerta, aumentar la producción y multiplicar las exportaciones de energía en la próxima década.
Las proyecciones indican que las ventas de energía al exterior podrían ubicarse en torno a US$ 28.000 millones anuales desde 2030, e incluso trepar a US$ 42.000 millones por año a partir de 2035. En un escenario internacional más favorable para los precios del petróleo y del gas, ese número podría ser todavía mayor: las compañías calculan que las exportaciones podrían alcanzar US$ 36.500 millones anuales desde 2030 y superar los US$ 53.500 millones desde 2035.

El trabajo fue elaborado por los consultores Nicolás Arceo y Patricia Charvay, de Economía & Energía, y toma como base tres escenarios posibles para el desarrollo del sector. El primero, de carácter moderado, contempla únicamente los proyectos ya en marcha. El segundo, considerado el más probable, suma emprendimientos anunciados pero todavía sin decisión final de inversión, como el proyecto de gas natural licuado de YPF. El tercero, acelerado, supone que para 2030 ya se haya concretado todo lo previsto recién para 2035.









